No basta ser inteligente para emprender en B2B industrial

He conocido cientos de ingenieros brillantes con las mejores notas que probablemente nunca van a montar su propia empresa. Por supuesto que tienen el conocimiento y talento.

Exceso de análisis causa parálisis. 

En B2B industrial, ser muy inteligente puede ser tu mayor obstáculo para emprender, sino pasas del análisis a la acción.

Para emprender hace falta algo de locura.

Más acción.

Y mucha autoestima. 

Estoy seguro que puedes darme cincuenta argumentos técnicos, financieros y de mercado por lo que no deberías montar tu propia empresa integradora, tu consultoría, tu empresa de servicios. Sin duda vas a convencerte a ti y a mi de paso. 

Para el B2B industrial, los hiper analistas ya vieron todas las realidades posibles porque las cosas no van a funcionar. El cliente que no paga a tiempo. El competidor Kamikaze. El lento flujo de efectivo en proyectos de meses de ejecución. Pocos clientes serios. La desindustrialización. Y verán solo una realidad posible en las que las cosas pueden funcionar, y como solo ven una posibilidad real de éxito, consideran que el riesgo es demasiado alto para intentarlo.

Ser un ingeniero inteligente es una ventaja para emprender un negocio B2B.

Pero muchos de esos ingenieros que he conocido siguen trabajando en PEMEX, CFE, o empresas EPC, como directores, gerentes, líderes o ingenieros. La nómina es algo seguro que les da paz. 

La estabilidad vive dentro del corporativo.

La adrenalina casi siempre esta del lado del proveedor. 

Obviamente no hay nada de malo con estar del lado seguro.

En este blog hablamos de emprender, industria, EPC, tecnología y temas relacionados, por lo que si quieres emprender en B2B industrial, a esto que nos dedicamos, de este lado de la adrenalina y presión, no se premia la comodidad. El mercado industrial o la industria premia al que más prueba, se equivoca, mejora y vuelve a probar.

Los empresarios industriales que conozco que la están haciendo en grande, son los que más se han equivocado y que no se han derrumbado en el proceso, se arremangan la camisa y a seguir construyendo empresa. Cotizaron y perdieron una licitación, ahora cotizan mejor. Iniciaron un proyecto complejo, de repente el cliente suspendió el contrato sin razón, dejan todo documentado, cobran y siguen buscando mejores clientes. Perdieron un cliente, ahora tienen tres mejores. Aprendieron que un proyecto malo no te define, hay tantas cosas en un proyecto, que un proyecto malo entre 10 sigue siendo promedio ganador. Cobrar tarde es un error, aprendieron a estructurar pagos desde el inicio. Y así, años de práctica y mejora.

Ya puedes intuir que la cualidad número uno para sostenerse en el tiempo es la inteligencia emocional. 

Si. Es la  autoestima.

Si crees  que tu autoestima se sostiene en el lado seguro, esto de empreser B2B quizás no es para ti. 

En proyectos industriales hay tantas variables a controlar, que si una falla, sentirás los golpes del cliente, pero aquí tu autoestima será tu mejor aliado, te levantará a seguir resolviendo.

Si tu autoestima está basada en no fallar y estar del lado seguro, esto de emprender B2B va ser un camino difícil.

Hay buenas noticias.

Todos los humanos lo sabemos. Aprendimos a caminar después de fallar cientos de veces. Nadie nos enseñó la teoría. Nadie nos puso un instructivo. Mamá ponía el juguete favorito enfrente y decía «ven, ven». Y te caías. Y te levantabas. Y te volvías a caer. Y te volvías a levantar.

Cuando eras niño tenías la autoestima a tope, superior al adulto promedio. Por eso aprendiste a caminar. Si tu autoestima de adulto hubiera sido la misma con la que aprendiste a caminar, ya habrías montado la primera empresa.

Por eso un niño emocionalmente sano puede llegar a ser un empresario más exitoso, más rápido, que un adulto brillante con autoestima frágil. No es porque el niño sepa más. Es porque a la autoestima no le importa caerse.

La autoestima, igual que la ingeniería, se trabaja. Con disciplina, con honestidad, con ayuda profesional si hace falta. Sin quejas.

La teoría sirve para diseñar sistemas.

La autoestima sirve para construir empresas