Cómo empezar un negocio cuando no tienes contactos ni dinero
Te lo digo desde el principio para que no tengas que leer todo el artículo.
Un negocio empieza por presión.
Sí, presión.
Cuando una persona está bajo presión suceden cosas maravillosas.
Entre ellas, algo magnifico:
hace lo que tiene que hacer.
Se enfoca.
La presión obliga a avanzar
Piensa en los adictos a la adrenalina.
Esas personas que cruzan de una cima a otra caminando sobre un cable.
Sostienen una garrocha para mantener el equilibrio.
Debajo está el vacío.
En ese momento ocurre algo genial:
no existe el pasado ni el futuro.
Solo el presente.
Solo existe el siguiente paso.
Avanzar.
Una vez que diste el primero, ya no hay vuelta atrás.
Estás ahí arriba.
De frente está la otra cima.
Ese es exactamente el lugar donde comienzan muchos negocios.
Un negocio es cuando
Muchos emprendedores creen que primero se necesita:
- un nombre fuera de serie
- un logo resultado de muchas reuniones
- dinero para pagar ideas a otros
- contactos, sí… pero de tus primeros clientes
- oficinas con recepcionista ex Miss Universo
- socios, como esos de Shark Tank
- tarjetas de presentación elegantes, con puestos sofisticados
La realidad es otra.
Los negocios son cuando ya estás dentro del juego.
Muchos de nosotros estudiamos una profesión y trabajamos para una empresa.
Ahí pasó algo importante.
Se aprende.
Y se conoce gente. Esos son los primeros activos para iniciar el negocio.
Tu primer capital
Cuando trabajas para alguien estás acumulando cosas que después servirán:
- experiencia
- conocimiento del negocio
- contactos
- errores de otro
- proveedores
- etc
Todo eso es capital invisible. Y mucha gente lo desperdicia porque no lo ve,
o porque piensa que hay que ser un iluminado para crear riqueza.
Si no sabes nada
Ahora supongamos otro escenario.
Eres un extraterrestre y decides poner una ferretería.
(No es broma. Tengo un conocido cuya familia va en la segunda generación de ferreteros… y les va muy bien.)
¿Qué deberías hacer primero?
Meterte al negocio. Conocerlo desde dentro.
Hay muchas maneras, pero la mejor es simple:
Trabajar ahí.
Sí.
Por un sueldo miserable.
Pero con los ojos abiertos.
Y los oídos atentos.
Aprendiendo.
El aprendizaje real sucede trabajando
Si estás ahí dentro, y no eres un extraterrestre (o idiota), verás cosas:
- cómo compran los clientes
- qué se venden más
- qué márgenes tiene el negocio
- qué errores cometen los dueños
- quiénes son los proveedores
- cómo funcionan las formas de pago a proveedores
- líneas de credito
Ese conocimiento no lo encuentras en libros. Solo se aprende dentro del negocio.
La regla más importante
Aquí viene algo que muchos olvidan.
Un negocio solo es negocio si cumple esta regla, simple e importante:
Un negocio es cuando genera utilidades después de pagar impuestos y salarios.
Si no cumple esa regla, no es un negocio.
Es un hobby.
O peor:
una pérdida de tiempo.
Un negocio se cuida como a un hijo
Cuando finalmente comienzas tu negocio, ocurre algo parecido a criar un hijo.
Al principio es frágil.
Necesita atención constante.
Pero conforme crece, también debes exigirle más.
Más ventas.
Más orden.
Más rentabilidad.
Un negocio no se deja a la suerte.
Se cuida.
Se educa.
Y se hace crecer.
El primer paso da miedo
La mayoría de la gente no empieza porque quiere seguridad total.
Como la de su trabajo de 8 a 8.
Aquí no existe.
Empezar un negocio se parece mucho a caminar sobre ese cable entre dos montañas, de lo que hablamos antes.
Hay presión.
Hay riesgo.
Pero también hay algo más.
Cuando das el primer paso, y te concentras en avanzar…
empiezas a descubrir que sí puedes cruzar. Y que del otro lado
te esperan las utilidades osea el cash, money.. el billete verde.